El Zar Nicolas II y su familia, es fusilada por un comando revolucionario en Yekaterimburgo, Siberia, lugar donde fueron exiliados durante la revolución bolchevique que acabó con la dinastia de los Zares en Rusia, durante la noche del 17 al 18 de julio.
Los cuerpos de el Zar, su esposa Alejandra Fiódorovna, sus hijos Olga, Tatiana, María, Anastacia y Alexéi Romanov y sus sirvientes, son enterrados en una fosa común quedando en el olvido hasta la década de los 90, cuando son recuperados sus restos dandoles digna sepultura y rindiendoles honores en San Petersburgo en 1998.
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